Indígenas y conquistadores

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Indígenas y conquistadores 2017-06-21T15:24:04+00:00

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portada libro historia indios

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¡Pueblos aborígenes, pueblos sin historia, pueblos sin vida! Entre los más grandes de los historiadores ése fue un parecer de tan decisiva influencia en el pasado, que aún preside el criterio de muchos. Y aquí no importa el paso de los siglos, en gran medida siempre útil para dilucidar temas y cuestiones, pero tampoco importa la significación de la acuciosa labor histórica que ha terminado por esclarecer en cuánto esos pueblos “bárbaros” fueron plenamente históricos.

El Desafío de la Historia ha querido abordar la cuestión de las poblaciones de este mundo, llamado luego americano, con el que se topa la vieja Europa. Son doce textos los que integran el dossier de este segundo número de la revista. Algunos de ellos, como siempre ocurrirá cuando las circunstancias lo impongan, son iluminadores documentos clásicos; los otros, la mayoría, son el fruto de investigaciones y juicios de historiadores y científicos sociales contemporáneos de gran renombre.

Pero además de lo anterior El Desafío de la Historia ofrece en este número sus secciones usuales, así como artículos del más vivo interés. Desde la espléndida narración de “Un baile sangriento”, pasando por el menú que se le sirvió a Lindbergh en su visita a Caracas en 1920, hasta “El vuelo de La Monserratina” que hizo de Venezuela un caso pionero de la aviación mundial. Y en el trayecto el lector habrá tenido que detenerse, seguramente, en las notas siempre fascinantes de Rodolfo Izaguirre, o en la de Tomás Straka sobre el Rey y los blancos, o en las de Carlos Irazábal sobre la historia del béisbol, o en las de Rosalba Di Miele acerca de la “espinosa” cuestión del divorcio en el siglo XIX. O se habrá detenido en cualquiera otra de las tantas cuestiones interesantes que llenan este segundo número de El Desafío de la Historia.
En manos de sus lectores está este segundo número. Lo entregamos con la más firme de las expectativas de que su lectura habrá de resultar, como lo deseamos de verdad, amena e ilustrativa.